9 oct 2013

Explicaciones pertinentes (I): ¿Y el MIR qué?

Tener un amigo migrado en Francia que no sabes lo que hace... es como tener un tío en Graná, que ni tienes tío ni tienes ná.

Un mes más tarde, ha llegado el momento de ampliar un poco la información de por qué estoy aquí y no estudiando el MIR como mandan las buenas costumbres.

El Shabbat ("cese activo de trabajar") es el día sagrado de los judíos. Dice la Toráh que no se debe trabajar el sábado, y también que es el mejor día para honrar a Dios haciendo el amor (donde existe unión carnal es porque mora la presencia divina).

Ya se imaginarán los más listos del lugar que éste sea el origen de palabras como sábado (que a nadie le disgusta) y año sabático.


"Y Yahvé dijo a Moisés... durante seis años sembrarás tu campo, podarás tu viña y cosecharás sus frutos, pero el séptimo año será un sábado, un descanso solemne para la tierra, un sábado en honor de Yavé. No sembrarás tu campo ni podarás tu viña; tampoco segarás los rebrotes de la última cosecha, ni vendimiarás los racimos de tu viña sin cultivar: será un año de descanso completo para la tierra."
Levítico, 25

-no es broma-


Digamos que es un solemne descanso de mí para mí. Un semi barbecho sin el que estoy seguro me habría costado seguir adelante con normalidad. Sin duda podar y cosechar cansa más que estudiar una carrera, pero aún así el último año me ha dejado la energía emocional con el pilotillo rojo encendido.

Mis objetivos antes de saber qué iba a hacer exactamente eran: 
  • Vivir en un sitio tranquilo, rural.
  • Dedicarme a algo relacionado con la agroecología, o al menos, con la naturaleza en general. Utilizar las manos además de la cabeza.
  • Tener tiempo para leer lo que quise y no pude leer. Hacer todo el deporte que me pida el cuerpo.
  • Engancharme a alguna serie, sin remordimientos.
  • Aprender bien francés


Y bueno, aquí estoy... en Saint Pée sur Nivelle, un pueblo de 5000 habitantes de la región francesa de Aquitania. Cerca de la frontera, cerca de la playa y rodeado de montañas muy verdes llenas de vacas rubias y ovejas.

Vivo y me desempeño en un instituto agrícola, el Lycee Agricole Saint Christophe. Me dan de comer bastante bien, tengo una habitación con baño para mi solo y me paso el día entre franceses de exaltadas hormonas.

Llevo aquí un mes y ya me he leído tres buenos tochos, y he salido a correr por el campo siempre que he tenido ganas. He empezado a ver The Wire, y voy a retomar How I met your mother en sincronizado.
Ça va, no?


¿Y no hay inconvenientes?

Los hay, en la teoría y en la práctica. Perder el ritmo de estudio, descolgarte de tu promoción, alejarse "sin necesidad" de gente que quieres... Seguro que muchos más pero en el momento de decidir, las ventajas de irse superaban (para mí, en mi caso) todo esto.

De todos modos, se admiten insultos ingeniosos y acusaciones de vagancia. Incluso preguntas, que para eso están los comentarios vamos.

¿Y cómo has acabado ahí? ¿Eres au-pair? ¿Comes mucho camembert? ¿Estás en una especie de comuna anarcoagrícola? ¿Me podrías aconsejar para hacer algo parecido? ¿De verdad has puesto un fragmento de la Biblia?¿Te abrigas bien hijo?


Para no hacer entradas muy largas (y porque ceno en cinco minutos) los detalles más prácticos los dejo para mañana o pasado.
Doucement que no hay prisa.








8 oct 2013

Fronteras en regresión

Hay cielos grises que amenazan en vano. El puente que cruza el Bidasoa bien lo sabe, ningún manto de agua bañará hoy Irún.

Para alguien que haya crecido en un pueblo fronterizo estas impresiones tendrán un aire de inocencia casi cómica. Pero cruzar de buena mañana el Pont de Saint Jacques a pie, antiguo obstáculo para los que perdieron, me provoca un comprensible escolofrío de historia.

Nadie en el camino, ni siquiera un forzado buenos días con gorra puesta. De vuelta a mi país, tiendas de tabakoak y alcool cortesía de nuestro patrio sistema de recaudación fiscal.

Es en mañanas grises como esta cuando más me alegro de hacer este alto en la turbina. Horas tranquilas, sin pretensiones, horas vivas. Días en los que nada pasa, que tanto merecen la pena.  
Agur Iñaki,    egun on pareja!     tú no eres de aquí, ¿eh? Los edificios hacen barrio, los barrios que son ciudad.  La dependienta que sonriente y educada me despacha un boli negro y una libreta a cuadros.

Nada pasa... pasa la página, y le debo una pensada (traducción libre del francés) a mi amigo Jacobo.

- ¡Recuerdos de parte de tu prima!
- ¡No te oigo ni torta!
- Bueno Conchi, ya estaremos, ¿eh?

Como decía, el amigo Jacobo, de los que valorizan este viaje, este subirse al norte para explorarse el sur. Me quejaba con él de que no escribo, no me sale, llevo semanas sin ordenador. No he publicado nada en este blog que aún lleva pañales, hay gente que quiere saber pero no sabe.

"Pues escribe en papel, no seas cateto de ciudad..."     Ya es mediodía, pasan las hojas. Y un barbas que revisa contadores de agua.

Crimen y castigo es un gran libro. Recomendártelo cuando aún lo estoy leyendo es un riesgo que quiero asumir. Una licencia y un placer, clavado al banco donde un abuelo lee el Marca.
Que culmina y se derrama en un diálogo magnífico, Parte 3 (IV), forzando a que cierre el libro para mantener el regusto en el paladar.

Pausa de vendedor consumado. Léelo.







* Ya había titulado y escrito este barullo cuando a la vuelta la Policía francesa ha parado el autobús para pedir deneíses y pasaportes. Me ha parecido justo dejarle el título, por ingenuo.